¿Tenemos libre albedrío?
El libre albedrío es un tema que llama mi atención desde hace algún tiempo. Son muchas las respuestas que podemos obtener según nuestra cultura, religión, filosofía y sociedad a la que pertenecemos. Generalmente al hablar de libre albedrío pensamos en un don que se nos ha otorgado para cambiar o decidir sobre algún acontecimiento que necesite tomar una forma definitiva en nuestras vidas. Pero, ya en la antiguedad clásica el destino del hombre parecía estar escrito. Decidir sobre lo mas conveniente tenía sus limitantes. Los dioses griegos intervenían según sus caprichos en la vida de los mortales y estos terminaban siendo el producto de hazañas trágicas o heróicas. El concepto de destino o "Fatum" en las epopeyas y tragedias nos muestran a personajes que representaban un rol que los condenaba o exaltaba. Tanto Homero, Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristóteles dejaron un legado en el que lo arquetípico y lo simbólico aún permanecen dentro de nuestro imaginario cultural. Así, en todo lo referente a este género podemos identificarnos con alguno de los personajes de esas historias. Con alguno de los héroes por su fotaleza y coraje, con una mujer que es capaz de asesinar para lograr su cometido, con un sibarita que ama la vida por sus placeres, o con una doncella virgen que está dispuesta a sacrificar todo por el honor de su familia. Pero, y en esta idea de realidad que vivimos hoy, ¿qué papel venimos a desempeñar? ¿Ya está escrito nuestro guión en este inmenso escenario? ¿Somos títeres o ciertamente tenemos el poder de decidir?
Otras concepciones filosóficas y religiosas nos remiten mas bien a leyes cósmicas. Una especie de patrones universales que muchos los fundamentan en la ley de "causa y efecto". Este pensamiento obedece a que toda acción genera una consecuencia. Lo que hace pensar que una buena acción genera una consecuencia que mantiene el equilibrio y el orden del cosmos, mientras que asesinar, robar o mentir podría generar consecuencias que alterarían el orden natural de las cosas. Entonces, tomar las riendas de nuestro destino parece ser una cosa que depende solo de nosotros. Pero, ¿dónde queda entonces la fé? ¿Existen los milagros? ¿Cómo es que un acontecimiento ya descrito puede ser cambiado por la fé? ¿Por qué unos dejan su destino en manos de Dios y otros simplemente asumen su papel pensando que son lo suficientemente libres para decidir? Los ocultistas dicen al respecto: "El sabio rige su estrella, más el ignorante es regido por ella". En la Biblia judeo cristiana se nos presentan a Jesús, el mesías. Un hombre que definitivamente obedece a su destino y cumple su papel porque así estaba escrito. ¿Qué opinas al respecto?